martes, 27 de agosto de 2013

El arte

La lluvia, la lluvia, la lluvia. Lluvia. ¿Ha dejado de llover? No. Lluvia, gotas, lluvia, gotas y más gotas y lluvia. ¿He dicho que llueve mucho por aquí? Mi fiel aliado el paraguas lo sabe.

¿Y qué más? ¿Qué guardarán las gotas? Quizá sean recuerdos de personas que ya no están con nosotros ¿dónde si no están? 

Solo queda una semana del largo viaje que comenzó a finales de julio y me encuentro entre emocionada y un poco nerviosa por el comienzo de las clases. Como todos los años, ¿no? Solo que ahora comienza algo más grande. Comienza un camino que por fin he podido escoger yo totalmente: estudiar el grado en Bellas Artes. 


Harry Holland


Jacques-Louis David


El arte musulmán

No solo esto. Infinidad de cosas más se encuentran en la carrera o eso espero encontrar. Olvidaré conversaciones en las que gente me ha preguntado el qué quería estudiar y al responder yo han respondido: "Ah, ¿pero tu no eras lista?" ¿Es más listo un doctor que un artista? ¿Es más listo un ingeniero que un artista? ¿Es más listo un filólogo que un artista? ¿Por qué? ¿Basándose en qué?

Esos museos que visitan todos los que opinan que un artista es más mediocre que otra persona "más lista" se basan en la obra de cientos de pintores, escultores o fotógrafos (y artistas en general). No, mejor ser ingeniero/médico/periodista/filólogo/WHATEVER para pagar el pastón de la entrada del Louvre y postearlo en Facebook diciendo lo mucho que os llena y que amáis el arte. Me gusta cómo pensáis. Ánimo, amad la Gioconda o besadle los pies a Van Gogh (ambos estupendos, pero ejemplos conocidos) pero luego desanimad a cualquiera que quiera dedicarse a lo mismo que ellos preguntándoles si no son lo suficientemente listos para estudiar cualquier otra cosa. 

Y me he liberado, gracias y al fin. 

Deseadme suerte en mis nuevos proyectos. No será lo mismo verlo todo desde otra perspectiva. Dejar de ver a los artistas que he podido conocer en mi infancia y comenzar a forjarme como uno más. El tiempo lo dirá.

domingo, 25 de agosto de 2013

Menningarnótt - Reykjavík

Mi primo Ísak celebraba su tercer cumpleaños. Su casa estaba repleta de gente de edades diversas y todos ellos comían tartas, bebían café o sodas y charlaban. Me encantan estos pequeños cumpleaños, sobre todo cuando sucede que mis primos pequeños me tienen tanto cariño. Nada más entrar a la casa saludo individualmente a la gente (aunque no los conozca a todos) y al presentarme ante la pequeña Anita y recordarle mi nombre grita por toda la casa: "Papá, ¿sabes quién ha venido? ¡¡IRIS!!" Y no me siento con los mayores tras tomar un poco de tarta, no. Voy al cuarto del cumpleañero y allí charlo con ellos. Es curioso como dicen cosas tan coherentes siendo tan pequeñitos. 

Pero no todo termina ahí, el cumpleaños es solo una pequeña parada (feliz parada) porque por la noche en Reykjavík es Menningarnótt (la noche de la cultura). Nunca había visto la ciudad tan encendida, tan llena de vida. Solo he ido una vez en mi vida y hace tantos años que no recuerdo apenas nada. Lo primero que hacemos es entrar en Hallgrímskirkja y un coro de mujeres canta canciones bellísimas en compañía de un piano y poco después en compañía del órgano. La iglesia se ve preciosa (aún no siendo mi favorita de la ciudad). Con todas las luces la simplicidad de los arcos se transforma en algo grandioso y la música hace que una se sienta pequeña.




¿He olvidado decir que llovía? Era una lluvia finita, ininterrumpida y molesta; y tenía frío. Me cobijo bajo un paraguas que lleva los colores del arcoiris y la cámara al cuello, preparada para captar momentos interesantes. Tras salir de la iglesia vamos buscando Laugavegur intentando no olvidar dónde hemos aparcado el coche y caminando encontramos lo que buscábamos, además de ver un grupo que tocaba de manera muy enérgica música rock.


Y desde ahí pasaron las horas. En un bar futbolero cenamos una hamburguesa demasiado salada y una pizza que no sé cómo salió. A la hora de ir al baño, me tocó la desgracia de tener que entrar en un cuarto de baño para chicas en el que acababa de estar un hombre medio borracho y que había salpicado todo con su orina. No, gracias; y resultó que en otros sitios las colas eran enormes y yo con la regla. 

El ruido, la felicidad y la oscuridad repleta de luces hizo que todos nos diésemos cuenta de lo bonita que estaba siendo esa noche; a pesar del frío, la lluvia y la humedad que se colaba en los huesos todos eran fuertes por ese momento que no se repetiría hasta el año siguiente. 

Es bonito que se celebre la noche de la cultura, ¿no? ¡Ah! Que no se me olvide poner el link del grupo al que vimos en desde Arnarhóll: Hjaltalín. Muy recomendable.

Hjaltalín versionando Halo de Beyoncé

Hjaltalin cantando en islandés

Mi canción favorita de Hjaltalín

Más fotografías:

Descendiendo por Laugarvegur


Arnarhóll a lo lejos mientras cruzábamos la calle.


El concierto en Arnarhóll


¡Para que quede claro en qué país estamos!


El bar futbolero del que os he hablado arriba.





Uno de los cantantes de Hjaltalín (¡parece un vikingo!)


Y la cantante, justo cuando cantaba Halo.



También pasamos por Harpa. 





Y nos perdimos los fuegos artificiales. Hacía tanto frío que ni la cultura pudo darme el calor que necesitaba :(

Gracias por leer. <3

viernes, 23 de agosto de 2013

Alone in Reykjavík

Nadie se anima a venir conmigo a la ciudad. Bueno, solo mi madre, pero ella tiene unos planes ajenos a los míos. ¿Y cómo sucede al final? Acabo pateándome la ciudad con un paraguas multicolor, un bolso muy pesado (pero bonito) y una réflex colgada al cuello.

No me arrepiento de haberme calzado mis viejas deportivas de Puma en vez de las bailarinas azules que iba a ponerme porque las calles están empapadas. Hacía tiempo que no veía tanta lluvia y tantos días seguidos, pero no me disgusta (¿o sí?).



Me gusta y a la vez disgusta Reykjavík. Es una ciudad donde el arte florece en todos sus rincones. Pero tiene un algo que no me termina de gustar. ¿Las casas de chapa? ¿Que esté tan orientada a los turistas y que por ello haya perdido esa identidad que pudo tener como ciudad algún día? Toda mi familia es del centro y quizá mi pensamiento se deba a todo lo que he podido oír de ello.




Tengo que aclarar que esta última foto es del día del Orgullo Gay, no es que la gente se vista así de diario (tan locos no somos los islandeses!). 

Y menos mal que llevaba dinero encima, porque he encontrado dos libros que he tenido que comprar. Ambos en islandés, uno de Steinunn Sigurðardóttir titulado Jójó; y el otro de Fitzgerald, El gran Gatsby. De este último vi la película que sacaron hace poco y me encantó, aunque choca un poco cómo meten música modernilla de cantantes archifamosos y cotizados para atraer a más público a las salas de cine.


He encontrado una casa que me ha encantado en la ciudad. ¿Puerta roja en casa blanca? Me gusta. ¿Y árboles en el jardín? ¡Más aún! ¿Y un balcón al que se accede (muy probablemente) desde la suite? Me la quedo. Ojalá lloviese dinero y no agua...


Lo mejor de todo ha sido cuando he pasado por la casa en la que vivió mi madre. Se ve muy fea en la foto, pero tiene un encanto especial. Será cosa mía.


Todo lo anterior estaba en el llamado Vesturbær (la parte oeste de la ciudad). Y tras andar un poco me encontré con que estaba llegando al centro. 


No tardé mucho en encontrar una librería y qué alegre y bienvenida sorpresa al ver una sección dedicada completamente a Murakami. Tengo que destacar que no tengo oportunidad de ir a grandes bibliotecas o librerías en donde vivo y para mí esto es una pequeña luz que ilumina mi día. Estaban todos (o muchos de ellos), cuando donde suelo comprar los libros hay tres o cuatro. Me he quedado con las ganas de comprar 1Q84 (mi propósito al entrar era el de comprar algún libro en islandés y los de Murakami solo los tenían en inglés).


Y el resto ha sido un agradable (y lluvioso) paseo por el centro. 







¡Y pensar que las predicciones meteorológicas son de lluvia para toda la próxima semana! Tendré que acostumbrarme y cogerle cariño a mi paraguas.