Sexo en Nueva York en un día lluvioso. Tengo calor y termino entrando a la ducha.
Le he pedido a Alfredo que me construya un armario como Mr. Big le regala a Carrie cuando se mudan a la nueva casa. Es algo así:
Bebemos Coca-cola mientras Enrique canta Volver al unísono de la voz de Julio Iglesias que la entona con su timbre particular.
Islandia es un país tan sumamente caro que no me sale rentable salir de compras por Reikiavik... Y NECESITO SALIR DE COMPRAS. Se me han roto dos pantalones en lo que llevo de vacaciones y también me gustaría comprarme un nuevo vestido. ¿El problema? ¿Alguien me da algunos leuros para poder costearme mis caprichos? Exacto... NADIE
El otro día yendo por Reikiavik Alfredo y yo nos encontramos a la polifacética y extravagante Björk por Laugavegur (algo así como la Oxford St. de Londres, pero muchísimo más perqueño). Soy de ese tipo de personas que para a cualquier celebrity para echarme una foto con ellos o obtener un autógrafo pero me hice la fuerte y resistí la tentación de decirle nada porque mi novio odia esa faceta de mí.
Tenía el pelo como siempre, de color oscuro, pero con las puntas degradadas. Es algo que he visto en bastante gente y que me gusta. Creo que me lo haré, pero no estoy segura de si en rosa o rubio de sueca (muy clarito).
El tiempo dirá si me lo hago o no. Necesito un cambio y creo que cortarme el pelo corto no es la mejor opción ya que tengo la cara demasiado redonda (¿o no?). Pensé en volver a hacerme el piercing, pero no, me niego a volver a coger una infección en la nariz y tampoco es que me quede bien según VARIAS PERSONAS...
Mirad lo que mi novio me regaló en Reikiavik:
Una libretilla de Keep Calm y 100 sellos vintage del siglo XX y XXI.
Y como último os dejo el reflejo de una verdadera historia de amor.


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